El propósito delante de las ganancias

Este principio se basa en la creencia que la razón de ser de las organizaciones radica en un propósito superior y que las ganancias son consecuencia de hacer bien la tarea.

Esta creencia es (r)evolucionaria, porque desafía esa idea tan arraigada que establece que la única responsabilidad de las empresas  es hacer utilidades para  sus accionistas. Esto no significa que generar ganancias deje de ser importante, la gran diferencia está en que ya no es la única prioridad. Con este principio se propende por mantener el balance entre el cumplimiento del propósito y la generación de utilidades, lo que le da sentido y sostenibilidad a las organizaciones.

Las Organizaciones se comportan como sistemas vivos

Entender las organizaciones como sistemas vivos permite dejar atrás la visión mecanicista de la era industrial que concebía a la organización como una máquina, lo cual convierte por defecto a las personas en tuercas, tornillos y engranajes al servicio de la máquina.

 

Para ello es importante entender que los sistemas vivos se pueden describir como redes de organismos que se interconectan y se relacionan entre sí y con el medio ambiente, lo cual aplica perfectamente a las organizaciones, si vemos a los colaboradores como los organismos que conformamos esas redes.

 

Esto transforma nuestra mirada para poder ver a estos colaboradores como seres dotados de inteligencia, múltiples capacidades y habilidades, creatividad y sensibilidad, dejando así atrás la mirada deshumanizante de los colaboradores como piezas de una máquina.

Las organizaciones las conforman seres humamos con enormes potencialidades que quieren realizarse y ser felices

Cualquiera diría que este principio se cae de su peso, sin embargo es muy relevante hacerlo explícito, porque en la mayoría de las organizaciones siguen atadas al paradigma mecanicista que deshumaniza a las personas y las convierte en empleados. Este principio invita a tener una mirada apreciativa de los colaboradores en las organizaciones, que se fundamenta en tratarlas como seres inteligentes, capaces, creativos y sensibles, dignos de respeto y consideración.

Las Organizaciones son parte del todo

En la medida que las organizaciones toman consciencia del impacto que generan en la sociedad y en el medio ambiente, su actuar se vuelve más ético y responsable. Ya es hora de dejar atrás las ideas de Milton Friedman, quien decía que la única responsabilidad social de las empresas era generar utilidades para sus accionistas.

 

Las desastrosas consecuencias de este postulado ya las vivimos con la crisis del 2008. Las organizaciones no son entes independientes del mundo que las rodea, por lo cual deben actuar responsablemente con el medio ambiente y con todos los grupos de interés con que se relacionan. Por ello, si se quiere ser una organización que ilumina al mundo, se debe ser consciente del impacto que genera en éste.

¡Únete al movimiento!

En el mundo miles de personas con ideas afines se han unido al movimiento para hacer que el trabajo sea más divertido, con propósito y enriquecedor para cada uno de los integrantes de la cadena de valor de los negocios. ¡Únete tú también!


 

Suscríbete a nuestro Newsletter

Síguenos en nuestras plataformas sociales

  • LinkedIn - Círculo Negro
  • Facebook
  • YouTube
  • Instagram

Escríbenos