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Claves para transitar hacia la Nueva Economía

Los ejemplos de empresas que compartí en mi anterior artículo demuestran que integrar en el gobierno corporativo otros stakeholders, además de los accionistas, no riñe para nada con el éxito financiero, de hecho puede potenciarlo. Estudios recientes indican que las compañías con buenas prácticas hacia sus trabajadores y el medio ambiente obtienen un retorno sobre capital 6,4% mayor que sus pares tradicionales, y que el 85% de los consumidores prefieren marcas conscientes con sus stakeholders aunque deban pagar un poco más[1]. En resumen, esta integración genera ventajas competitivas como: mayor lealtad de clientes, empleados más comprometidos y acceso a capital de inversores de impacto.

 

Sin embargo, pasar del dicho al hecho requiere cambios profundos y sostenibles en el gobierno corporativo y en la gestión empresarial. A continuación, algunas recomendaciones para líderes que buscan alinear sus empresas con los paradigmas de la Nueva Economía:

 

  1. Definir un propósito trascendente y auténtico: Identifique claramente por qué/para qué existe su empresa más allá de ganar dinero. Desde la perspectiva de las Organizaciones Brillantes, un propósito superior debe ser altruista, generoso y trascendente. Es importante anotar que un propósito bien logrado debe establecer el sentido, determinar el destino, y encausar la energía. De esta manera el propósito superior será la brújula que marca el norte para la toma de decisiones y será fuente de inspiración para sus colaboradores.

  2. Adoptar compromisos formales y medir el impacto: Considere certificaciones como la B Corp o adhesiones a marcos ESG que requieran rendición de cuentas. La certificación B Corp, por ejemplo, obliga a equilibrar el beneficio con los impactos en trabajadores, comunidad y naturaleza, e incluso exige cambiar estatutos para considerar legalmente a las partes interesadas en las decisiones. Estas herramientas brindan rigor y credibilidad, ayudándole a medir y mejorar continuamente su desempeño sostenible. Publicar reportes anuales de impacto (usando estándares como GRI o reportes integrados) mantendrá la transparencia y la confianza de los stakeholders.

  3. Reformar la gobernanza incorporando a los stakeholders: Para que el capitalismo de las partes interesadas funcione, la alta dirección y el directorio deben respaldar esta aproximación plenamente. Considere crear consejos consultivos o comités con representación de empleados, clientes u otros grupos para darles voz en la estrategia. Algunas empresas otorgan acciones o participación en ganancias a colaboradores, u otorgan “acciones doradas” a fundaciones que velen por resguardar el propósito superior, como hizo Tony’s Chocolonely[2]. También puede modificar los estatutos sociales, o adoptar la figura legal de benefit corporation, si existe en su país para proteger a la administración cuando tome decisiones que benefician, por ejemplo, al planeta, a la sociedad o a los clientes, y que en el corto plazo pueden ir en detrimento de los intereses de los accionistas .

  4. Fomentar una cultura de abundancia y colaboración: El liderazgo debe promover valores de confianza, empatía y colaboración dentro y fuera de la empresa. En la práctica, esto implica invertir en el bienestar y desarrollo de los colaboradores, establecer relaciones ganar-ganar de largo plazo con proveedores, compartir conocimiento y buenas prácticas con la industria, o tratar a las comunidades vecinas como aliadas. Un ejemplo es Allbirds, que abrió sus innovaciones sostenibles (como el material SweetFoamTM) a competidores para multiplicar el impacto ambiental positivo, mostrando una mentalidad de abundancia en vez de escasez. Esta cultura debe empezar desde los líderes, actuando con coherencia respecto al propósito, lo que fortalece la confianza interna y la reputación externa.

  5. Orientar la estrategia al largo plazo: Reevalúe los indicadores de éxito más allá del trimestre financiero. Las empresas conscientes privilegian la creación de valor en el tiempo. Invierta en iniciativas que fortalezcan la resiliencia futura: reducción de huella ambiental, innovación sostenible, formación de colaboradores, satisfacción del cliente y comunidad. Comuníquele a sus inversionistas esta visión – cada vez más fondos entienden que un enfoque ESG robusto reduce riesgos y asegura ganancias duraderas. Por ejemplo, Unilever eliminó reportes de ganancias trimestrales para enfocarse en objetivos a largo plazo en sus marcas con propósito. Al priorizar el largo plazo, enviará el mensaje de que los stakeholders importan todo el tiempo, no solo cuando conviene.

 

En conclusión, liderar bajo los principios de la Nueva Economía requiere coraje y convicción para romper con paradigmas tradicionales. No obstante, los casos presentados muestran que es posible lograr un círculo virtuoso: propósito y rentabilidad pueden reforzarse mutuamente. Al poner a las personas y al planeta en el centro de la estrategia, su empresa puede innovar, diferenciarse en el mercado y contribuir a un futuro próspero para todos. Como afirmó un directivo de Patagonia, “esperamos inspirar una nueva forma de hacer negocios que ponga primero a las personas y el planeta. Ese liderazgo consciente, centrado en stakeholders, es el camino para crear empresas más resilientes, admiradas y verdaderamente abundantes en valor para la sociedad.

 


 
 
 

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