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¿Policrisis o polioportunidades? Depende de los lentes con que mires...

Hoy quiero compartir algunas ideas basadas en un modelo que me parece muy útil para entender con claridad el momento histórico que estamos viviendo, y de esa manera poder adoptar una actitud que nos permita navegar el caos de esta transición desde el empoderamiento y no desde la impotencia y el miedo.  

 

El modelo de Doble Bucle creado por Deborah Frieze y Margaret Wheatley en el Berkana Institute, en esencia, nos ayuda a comprender el ciclo de vida de los sistemas como se ve en la imagen a continuación.

 

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Lo que este modelo señala es que mientras un sistema dominante declina, hay un sistema emergente que nace y toma fuerza. Es importante anotar, que mientras esta transformación sucede, se vive una transición bastante caótica. Acá quiero destacar que el caos no necesariamente es algo negativo, porque de este nace la armonía; el caos trae grandes oportunidades de innovar y reinventar. Aterrizando este modelo a la actualidad, es posible afirmar que el sistema dominante es la economía industrial y que el sistema emergente es la Nueva Economía, cuyas características y oportunidades plantearé en las próximas entradas de blog que publicaré próximamente.

 

La transición antes mencionada puede tener dos lecturas. Desde la “realidad” de la economía industrial se vive una sensación de crisis generalizada  que hoy en día llamamos policrisis,  mientras que desde la “realidad” de la Nueva Economía se perciben múltiples oportunidades que quiero nombrar como polioportunidades. Las denomino de esta manera trayendo la  analogía del ideograma chino que representa la crisis, el cual se compone de otros dos ideogramas que son riesgo y oportunidad.

 

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Definitivamente como se percibe esta transición depende del lugar desde el cual uno se pare o de los “lentes” con que uno la vea. Si uno se ubica mentalmente en lugar de la policrisis, lo que va a sentir primordialmente es impotencia, miedo, rabia, frustración, ansiedad, abatimiento o depresión, por nombrar solo algunos de los sentimientos y emociones que le embargarán. Y esto es natural, porque cuando un sistema declina, es que ha entrado en decadencia, lo que significa que las estructuras sociales, económicas, institucionales y políticas que lo sostienen han empezado a colapsar.

 

En este etapa, se experimenta un duelo colectivo[1], que cada persona vive de manera diferente, porque evidentemente la población que ha tenido su sustento de vida en este sistema, sentir que se derrumba no es nada fácil emocionalmente. Pero estar en este lugar es emocionalmente peor aún para los jóvenes, porque su pregunta silenciosa seguramente es ¿cómo va a ser nuestro futuro si el mundo está colapsando? De ahí que no sea raro que la peor epidemia que está golpeando a la humanidad en este momento esté relacionada con los problemas de salud mental, la cual se ha ensañado con la juventud.

 

Por otro lado, si uno se sitúa mentalmente en el espacio de las polioportunidades, la vivencia emocional puede ser muy positiva, dado que cuando un nuevo sistema emerge, todo está por crearse construirse. Cuando la mente está en este lugar, nos llenamos de optimismo, esperanza, curiosidad, creatividad, positivismo o emoción. Dejamos de abrumarnos por los problemas para aproximarnos a la realidad desde la apreciatividad, lo cual nos brinda el empoderamiento y la confianza para sacar adelante nuestros sueños, que desde esta perspectiva se asientan en visiones de futuro llenas de posibilidades.  

 

Para hacer realidad estas visiones es fundamental generar redes de colaboración entre los pioneros de la Nueva Economía y establecer comunidades de práctica que les permitan nutrirse y crecer en influencia, de tal forma que se logre avanzar rápidamente en la curva de difusión de la innovación al estado de los adoptadores tempranos.

 

Dado el rol clave que las empresas tienen para lograr este avance es fundamental que tengan un marco o modelo que les guíe para poder aprovechar las polioportunidades que ofrece la Nueva Economía. En este sentido, los 4 Principios de las Organizaciones Brillantes con sus respectivas capacidades organizacionales son tremendamente útiles para ayudar a cambiar el modelo mental y los paradigmas que atan a empresarios, directivos, gerentes y demás colaboradores a las viejas estructuras de la economía industrial.

 

 


 

 
 
 

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